Se confunden mucho, y es normal. Suenan parecido pero hacen cosas distintas. Te cuento cómo lo veo yo después de años metido en pymes de todo tipo.
La gestoría: imprescindible, pero mira atrás
Tu gestor registra la contabilidad, presenta los impuestos y te mantiene en regla. Lo necesitas siempre. Pero su trabajo es ordenar lo que ya pasó. No es su papel decirte si te conviene endeudarte, ni proyectar tu caja, ni pelear la rentabilidad por cliente.
El CFO: mira adelante
Un director financiero hace lo contrario: construye lo que viene. Presupuesto y su revisión mes a mes, previsión de caja, decisiones de inversión y financiación, rentabilidad por línea. Interpreta los números de la gestoría para decidir con ellos. Son funciones complementarias, no rivales.
¿En plantilla o externo?
Depende del tamaño y del momento. Una empresa grande y compleja necesita a alguien dentro, a diario. Una pyme de dos a diez millones casi nunca necesita —ni puede pagar— un CFO a jornada completa, pero sí necesita su criterio. Para ese hueco existe el CFO externo: la experiencia de un director financiero, con la dedicación que te haga falta y sin el coste de tenerlo en nómina.
La regla sencilla
Si tu gestor ya no te llega para decidir, pero un directivo en plantilla se te queda grande, estás justo en la etapa de la dirección financiera externa. Si tienes dudas de en qué punto estás, te lo digo en un primer diagnóstico gratuito.

